sábado, 12 de marzo de 2011

12 de marzo: Alto al fuego



Hoy fue uno de esos días en los que la vida no va definitivamente para ningún lado. 
Uno de esos en los que no tenés ganas de cambiar el mundo, donde no tenés fuerzas para subirte a él -diría Rosana-.
Hoy no pude más que abrir los ojos y quedarme dando vueltas en la cama esperando que la resaca de Japón se me fuera del cuerpo para intentar levantarme y lidiar con mi existencia.
Se notan en casa, en el canasto de ropa sucia, en la heladera los 20 días de mezcla de hospital, casa del viejo e intento de no dejar la facultad.
La cuestión es que así y todo, no me dió ni la fuerza para dejar todo oliendo a desodorante de bambú ni para llenar la heladera de todas las cosas que compro una vez por mes y que se van acabando acorde llega el final del mismo.
Hoy es uno de esos días en los que lo de papá me pesa
el desenlace del trabajo me afecta
el estar TAN conectada con el Universo me da por las que no tengo
y si no estuviera tan llena de culpa judeo-cristiana me quedaría durmiendo toda la tarde

Hoy es uno de esos días en que me permito ser una total inutil, piltrafa humana y quedarme encerrada haciendo vanalidades en casa para perdonarme y darme ánimo y mañana arrancar de nuevo porque se que sino nadie va a tocar mi puerta colaborándome en nada.

Saludos patéticos,

TW

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